CARTA ABIERTA A LOS DEPORTISTAS Y CLUBES FEDERADOS EN LA FEDERACIÓN DE ESPELEOLOGÍA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS

José Luis del Río Fernández
Jesús Fernando Manteca Fraile
Isidro Baides Morente
Grupu d'Espeleoloxía Gorfolí - Ensame Aguarón (Asturies)

Fecha: 18/01/01
espeleolex@espeleoastur.as

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Hai munchos annos, ente 1408 y 1412, los "perxuraos" de Llanera soleváronse escontra los abusos del obispáu d’Uviéu... ésti ye l’aniciu de la solevación de los «Perxuraos del Gorfolí» escontra los abusos del Presidente de la "Federación de Espeleología del Principado de Asturias"

 

Estimados compañeros:

Por la presente deseamos informaros de cuáles han sido las causas que nos han empujado a los miembros del Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí a tomar una serie de decisiones. Asimismo, quisiéramos aclarar algunos temas a los que aludió el Sr. Presidente de la Federación de Espeleología del Principado de Asturias en la última reunión de la Asamblea el pasado 23 de diciembre de 2000, toda vez que no nos permitió intervenir en la misma, escudándose torticeramente en el orden del día. Entendemos que lo elegante por parte del Sr. Presidente hubiera sido abrir un turno de intervenciones en el que las personas a las que aludió de forma personal y directa durante su prepotente intervención (que en teoría debería haber dedicado a la explicación de sus planes de gestión federativa) tuvieran la oportunidad de exponer su opinión sobre cuál es el estado de la FASE y aclarar sus posiciones en los diversos temas que trató el Sr. Presidente. Como sabéis, esto no ocurrió así.

Es más, el Sr. Presidente remató la faena organizando (?) sobre la marcha el "Congresín", de tal manera que a los miembros del G.E. Gorfolí les fuese imposible acudir. Quizá entienda el Sr. Presidente que el Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí no tiene nada que decir en un Congreso Asturiano de Espeleología o sobre Picos d’Europa. O quizá tema el peligro que puede suponer la circulación de ideas e información en el foro que debería ser un Congreso... ideas que quizá no coincidan con las suyas y que podrían ser consideradas peligrosas por la Jefatura Provincial del Movimiento.

Antes de nada, agradeceros a todos los que habéis depositado vuestra confianza en nuestras candidaturas, bien como representantes por el estamento de clubes en la Asamblea de la FEE, bien como representantes por el estamento de deportistas, técnicos o clubes en la Asamblea General de la FASE. Tanto desde la Asamblea General de la FEE como desde la Asamblea General de la FASE, sabéis que siempre hemos tratado de defender nuestros intereses como colectivo de deportistas asturianos y hemos intentado por todos los medios abrir cauces a los contactos y colaboraciones entre grupos y personas, a la circulación de la información y al diálogo entre posturas en algún momento enfrentadas.

Pero consideramos que la dinámica en que ha entrado la dirección de la FASE es -desde hace años- completamente perversa y absolutamente irreversible. Pensamos que la estrategia de gestión de la misma es, no sólo errónea, sino por completo desconsiderada hacia los propios deportistas federados que la integran. Tememos, además, que esa dinámica ha hipotecado definitivamente y sin remedio nuestro desarrollo como entidad federativa en aras de unos supuestos intereses "supranacionales", quizá de salvaguarda de nuestra Unidad de Destino en lo Universal.

¿Cómo si no puede entenderse la prepotencia desde la cual se ningunean hechos tan elementales como la simple gestión administrativa, la obligación de celebrar al menos una asamblea anual de carácter ordinario en la que sean rendidas cuentas y aprobados los presupuestos o la necesidad de que una federación deportiva no olímpica haya de celebrar elecciones en los años olímpicos dentro de los seis primeros meses del año?. ¿Cómo si no puede entenderse la chulería desde la que se juega a los politiquinos, anteponiendo no se sabe qué "altos intereses" a la propia y elemental salvaguarda de la integridad física y patrimonial de los deportistas federados, con absoluto desprecio hacia sus personas y sus familias?.

Consideramos que esa dinámica es irreversible, toda vez que la misma parte de una visión completamente viciada y pervertida de lo que ha de ser la gestión deportiva en el ámbito de la espeleología. La visión de los que desprecian –puesto que que no desconocen- el funcionamiento de la estructura deportivo-administrativa y de las normas y principios que la regulan.

La estrategia apuntada es defendida, además, desde unas posturas por completo inflexibles que resultan patéticamente jacobinas, cerradas a cualquier tipo de diálogo o colaboración con nadie que no comulgue con sus postulados. Una visión que ni siquiera se plantea la remota posibilidad de que quizá los otros puedan tener parte de razón en sus planteamientos: el caso más ilustrativo puede ser el contumaz empecinamiento de ambas partes enfrentadas (FEE y varias Federaciones Autonómicas) en la cuestión de las tarjetas federativas y que todos conocéis de sobra; al hilo de esto, ¿en que reunión de la Asamblea de la FASE se decidió la firma del convenio con la FEE para la emisión de licencias deportivas que hemos visto publicado por sorpresa en el "Indices FASE"?.

Algunos clubes y deportistas asturianos tratamos de transmitir nuestra preocupación por esta dinámica y por el rumbo de nuestra Federación, apoyando una candidatura alternativa para la presidencia de la FASE en las últimas elecciones, pero es evidente que muchos de vosotros no compartís nuestra visión de las cosas. De todas formas, parece claro que el pasado día 23 de diciembre no estaba en juego la presidencia de la FASE, sino la continuidad del Sr. D. Juan José González Suárez en la Vicepresidencia y en la Asamblea General de la FEE. Precisamente porque eso es lo que realmente le interesa -y no la espeleología asturiana-, desató la serie de ataques furibundos contra algunas de las personas allí presentes.

El Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí tiene muy claro que una Federación Deportiva no es más que una entidad privada que sólo en ocasiones ejercita por delegación funciones públicas (por ejemplo en los casos de promoción de expedientes sobre asuntos relativos a la disciplina deportiva). Esto significa que, desde nuestro punto de vista, una federación deportiva como la nuestra ha de ser antes que nada una entidad de gestión y defensa de los intereses particulares de sus propios federados y un foro de encuentro entre todas las personas que comparten un mismo interés, con todo lo que ello implica: participación abierta a todos (incluida la propia gestión "colegiada" de la entidad), coordinación y fomento de las actividades, acceso a la información que generan los propios deportistas, etc. Por tanto, siempre consideramos que entre nosotros sobraban cualquier tipo de maniobras politiqueras a las que por desgracia algunos han demostrado ser adictos.

Consideramos que resulta evidente que la simple gestión administrativa de la FASE deja mucho que desear. Permisos de exploración que se quedan retenidos durante meses, topografías de cavidades exploradas hace años y que son más fáciles de conseguir pidiéndolas a Inglaterra que a la propia FASE, licencias deportivas que llegan a mitad del año o que no llegan dentro del año natural que supuestamente cubren... Puestos a pensar mal, todo esto podría también ser considerado como un intento de poner trabas a la exploraciones que estamos realizando. Todavía nos acordamos de aquello de: "Mientras yo sea presidente aquí no va a hacer espeleobuceo ni dios". Pero a esto ya estamos acostumbrados en el G.E. Gorfolí, ya que sabemos que estamos en cierta lista negra al menos desde 1985.

Esa situación pretende salvarse diciendo que la causa es la falta de tiempo para gestionar la FASE y que el Sr. Presidente está muy ocupado con otros asuntos. Como amigos suyos que nos sentíamos, lamentamos enormemente los problemas personales que pueda tener Juanjo, pero como espeleólogos esto es inaceptable, porque esos problemas no influirían en la FASE si existiera una Junta Directiva real y no virtual. Y el hecho de que exista una relación personal y de confianza entre todos nosotros no impide que sean respetadas, por lo menos, las normas más elementales y simples, como la celebración de una asamblea anual de carácter ordinario en la que sean rendidas cuentas y aprobados los presupuestos o la toma en consideración de la opinión de la Asamblea en ciertos asuntos que afectan al interés general, como puede ser el precio y las condiciones de emisión de las nuevas licencias.

Pero esta actitud de ninguneo hacia las normas establecidas y de desprecio hacia los federados -con ser de por sí lamentable-, pensamos que nunca puede llegar a afectar a la elemental salvaguarda de la integridad física y patrimonial de los deportistas. La cuestión pendiente del "espeleosocorro" no es ninguna broma. En esta cuestión, no estamos ante ningún juego de politiquilla de patio de vecinos.

La decisión del G.E. Gorfolí de abandonar la Asamblea General de la FEE vino motivada por la actitud de dicha Federación en relación con el accidente sufrido por nuestro compañero y amigo Alfonso Antxía. En la Asamblea de la FEE, nosotros no somos representantes de los grupos asturianos ni de la FASE, sino de todos los grupos que integran la FEE. A esa representación se accede presentando una candidatura que es votada en las elecciones a miembros de la Asamblea General de la FEE por todos los clubes del Estado. En las últimas elecciones, el G.E.Gorfolí presentó su candidatura por expreso deseo del Sr. Presidente de la FASE, sin que ello se hubiese discutido antes en una Asamblea asturiana, como entendemos hubiese sido lo procedente; por otra parte, una pregunta que nos hacemos es: ¿cuándo decidimos los espeleólogos asturianos que D. José Luis Membrado Julián fuera el representante de nuestros deportistas en la Asamblea General de la FEE?.

En la tarde del sábado 19 de agosto de 2000 Alfonso Antxía entró en la Fuente Azul (Hortigüela, Burgos) para continuar la exploración de esta gran surgencia. En una ocasión anterior Alfonso junto con otra compañera había alcanzado más de 70 m. de profundidad, viendo que la cavidad seguía descendiendo con lo que las posibilidades de exploración continuaban abiertas. Tras cumplirse el tiempo de seguridad, sus compañeros dieron la alarma. Esta alarma, se movió a la velocidad suficiente como para alcanzar a las 23’00 h. las proximidades de L’Oyu la Madre (El Cornión, Picos d’Europa). Sin embargo, la FEE no se dio por enterada: que si en el mes de agosto están de vacaciones... que si el Sr. Presidente de la FEE es un espeleólogo activo y está de camping-playa en San Vicente de la Barquera o quizá en Picos paseando su perrito... Lo cierto es que Alfonso Antxía estaba federado en la Delegación Vasca de la FEE, pero ningún representante ni de esa Delegación, ni de la Federación de Espeleología de Castilla y León (lugar en el que se produjo el accidente), ni tampoco de la FEE acudió al lugar del rescate.

La norma más elemental en un rescate de espeleobuceo cuando hay un buceador desaparecido en una cavidad inundada es actuar con la mayor rapidez posible porque puede estar aislado en una zona aérea. Sin embargo, sólo sus amigos y la Guardia Civil, con más buena intención que eficacia, intentaron sacar a Alfonso Antxia de allí. Mientras tanto, y a lo largo de los 10 días que duró el rescate de Alfonso, ningún representante de la FEE hizo nada por recuperarlo. Es más, los representantes de la FEE actuaron en todo momento de cara al exterior a remolque de los acontecimientos y de cara al interior con una actitud de prepotencia y chulería increíbles, incluso en los momentos en que la familia de Alfonso llegó a plantearse vender su propia vivienda para poder afrontar los gastos del rescate. Por teléfono, tuvimos que escuchar cosas como: "¿A que coño se metió ahí?"... "Yo no me rebajo a hablar con Protección Civil"... y otra sarta de barbaridades indignas por completo de los miembros de una Junta Directiva de la FEE que se supone son elegidos para defender los intereses de los federados; intereses que encabezan la propia integridad física y patrimonial de los mismos.

Desgraciadamente, el Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí no dispone de momento de un sistema de escucha y grabación de conversaciones telefónicas y esos directivos argumentarán sin duda que es nuestra palabra contra la suya. Pero nosotros no lo olvidaremos y también tenemos muy buena memoria. Tras el rescate, algunos de nosotros escribimos al Presidente de la FEE pidiendo una explicación de la actitud de la FEE ante el rescate y recibimos la callada por respuesta. Eso sí, volvimos a escuchar por teléfono: "Los exploradores sois una secta"... "No vais a levantar cabeza en la vida"... Evidentemente los que hacemos cierto tipo de espeleología y hemos participado en rescates siempre que nos han llamado no somos una secta, pero tenemos claro que Alfonso Antxía era uno de los nuestros: un espeleólogo federado que estaba explorando una cavidad y fue abandonado por la FEE.

Tras haber meditado mucho sobre esto decidimos abandonar la Asamblea General de la FEE, simplemente porque nos daba vergüenza sentarnos en la misma mesa en la que se sienta gente que abandona a su suerte a los miembros del colectivo cuyos intereses supuestamente representa y defiende. Cuando vayamos por el monte y nos encontremos con otros espeleólogos podremos mirarles a la cara. Otros, seguramente, ya nunca más podrán hacer lo mismo.

Consideramos que tanto desde la FASE como desde la FEE se mantiene a este respecto una estrategia que persigue interesadamente la perpetuación de una situación de confusión entre deportistas y personal voluntario para las intervenciones de socorro. Durante años, los directivos se han limitado a mantenernos en una especie de permanente "chantaje moral" a los deportistas que habitualmente intervenimos en los recates cuando estos se producen, con el fin de asegurar nuestra participación en los mismos. Nunca se planteó ni siquiera la oportunidad de diferenciar claramente lo que ha de ser un grupo de espeleólogos voluntarios (el Grupo de Espeleosocorro, una entidad privada con su propia personalidad jurídica y sus propios estatutos, vinculado a los servicios de Protección Civil de su respectiva Comunidad Autónoma), de la propia Federación deportiva. Y esta diferenciación es muy importante, toda vez que toca a aspectos tales como la cobertura de las posibles responsabilidades que se puedan derivar de una intervención en un rescate, las cuales pueden llegar a ascender a cientos de millones de pesetas. Con este panorama, los deportistas que hayan de intervenir en rescates de forma anárquica, sin coordinación ni medios, y sin un plan de intervención concertado previamente con los Servicios de Protección Civil de su Comunidad Autónoma, no tendrán ni siquiera una cobertura mínima de la posible responsabilidad civil en que pudiesen incurrir, ni aun en el caso de que la compañía aseguradora de turno insistiese en repetir contra los mismos.

La citada estrategia, además, insiste absurdamente en conseguir un acuerdo en esta materia con un organismo (la Dirección General de Protección Civil del Estado) con el que hace años se estableció un Convenio, pero que hoy en día carece de la capacidad para firmar ni negociar nada al respecto, toda vez que su cometido concierne ya únicamente y de forma exclusiva a grandes catástrofes que afecten al interés general de Estado, pues han sido las Comunidades Autónomas las que han asumido las competencias sobre Protección Civil y todas aquellas situaciones de emergencia que no sean grandes catástrofes, como es evidente que resulta ser un accidente en una cavidad. Pero como la soberbia de nuestros directivos parece no tener límites, para tratar de forzar dicha negociación irrealizable en el actual marco de regulación de las situaciones de emergencia y rescates en nuestro país, se atreven a convertir en auténticos "rehenes" a aquellos de sus propios federados que hipotéticamente puedan resultar accidentados en una cavidad. Esa fue la inmoral actitud que se mantuvo durante el rescate de nuestro desaparecido compañero Alfonso Antxía el pasado verano, una actitud indecente que no admite excusas de ningún tipo: se jugó con la integridad física del propio deportista; se jugó con los sentimientos y el patrimonio de sus familiares y amigos; y se jugó con la integridad física y el patrimonio de las personas que intervinieron en el rescate.

Por esto, nos negamos a ser considerados como posibles "rehenes" caso de sufrir cualquier percance y además nos negamos a continuar siendo chantajeados moralmente y nos negamos a asumir de forma forzada riesgos económicos que pueden afectar gravemente a nuestras personas y a nuestros entornos familiares, máxime cuando la cobertura de los mismos no depende más que de la suscripción de una simple póliza de responsabilidad civil concertada al efecto, cuya negociación habría de ser promovida por aquellos que tienen la obligación moral de promover una estructura capaz de intervenir de forma totalmente solvente en cuantos accidentes espeleológicos fuese necesario, colaborando con aquellas otras entidades que de forma voluntaria o por ley tienen asimismo atribuidas competencias al respecto y cuenten con los medios técnicos y humanos precisos para ello.

En otro orden de cosas, consideramos que la gestión de la información en la FASE deja mucho que desear. La página web "no oficial" de la Federación Asturiana (¿o hay que entender que sí es una web "oficial"?) presentada ante la Asamblea a bombo y platillo como vehículo de información no es más que un altavoz de los logros del Sr. Presidente, adjudicándose en ella los méritos de otras personas y censurando la información que se sale del dogma establecido. Además, el Sr. Presidente, en el paroxismo de su delirio de confusión entre su propia persona y la FASE (L’État c’est moi...), se permite el lujo de recordarnos a todos que hará con esa web lo que le venga en gana, pues ¡para eso ha pagado el dominio de la misma con su propia tarjeta Visa!.

Sirva también de ejemplo del control y censura de la información la pérdida de tiempo sufrida en la campaña de este verano por parte del G.E. Gorfolí-Ensame Aguarón al invertir mucho material, esfuerzo, tiempo y riesgo en una exploración ya realizada en 1986 en L’Oyu la Madre (El Cornión, Picos d’Europa) por nuestros compañeros del Northern Penine Club (Gran Bretaña) y cuya información no nos fue trasmitida por la FASE.

Pensamos que en los últimos tiempos se ha limitado de forma absurda e injustificada la participación de los deportistas en cualquiera de los ámbitos de la vida federativa, lo cual no parece que vaya a cambiar en un futuro; además, desde la FASE se impide sistemáticamente el desarrollo de cualquier iniciativa que se proponga en favor de su gestión, haciendo oídos sordos a todo aquello que no puedan digerir los dogmas doctrinarios del "aparato" federativo. Pensamos que ese proceso de concentración y reserva de la información, su manipulación y censura (La información es poder), se verán sin duda acentuadas, toda vez que los enfrentamientos de todo tipo se irán generalizando y radicalizando a nivel Estatal.

Consideramos lamentable que la Federación deportiva a la que pertenecemos nos aporte tan poco desde el punto de vista de los servicios que una entidad de estas características ha de ofertar a sus asociados.

Por último, entendemos que la actuación de la FASE debería anteponer a cualquier otra consideración la defensa de los intereses de la espeleología asturiana. Nuestra federación deportiva, la FASE, es desde hace años una Federación Autonómica y no una Federación Territorial, denominación que algunos insisten en continuar utilizando, jugando de ese modo a confundir antecedentes y evolución histórica con no se sabe qué supuestos "Principios Fundamentales del Movimiento". Esto que parece una cuestión menor de nomenclatura sin importancia, sí que importa –y mucho- en tanto en cuanto la utilización de un término u otro implica una visión y un enfoque completamente distintos. Persistir en el error terminológico no conduce más que a una visión de la actividad espeleológica por completo viciada y pervertida, como ya hemos indicado. No negamos que quizá los intereses de la FEE sean también coincidentes en muchos aspectos con los de la FASE, pero llegar a identificar los intereses de ambas entidades puede provocar lo que tristemente ya está sucediendo: disolución de la particular entidad de la propia federación autonómica, enfrentamientos entre federaciones que se enquistan de manera irresoluble, "listas negras" con sus correspondientes persecuciones y purgas, atrincheramiento en la más absoluta irrealidad con pérdida de cualquier referencia sobre la evolución social y deportiva, obsesiones autorreferenciales y delirios paranoides...

Y entendemos que, en tanto que federación deportiva asturiana (en su especificidad y particularidad), la FASE debería hacer efectivo ese compromiso con Asturias, entre otras formas, a través de la vinculación y colaboración de la Federación con los poderes públicos asturianos y la participación desde su ámbito de actuación -el karst y el medio subterráneo- en la realidad social de Asturias, con intervención en las iniciativas de todo tipo que se promuevan y afecten de una u otra forma al medio subterráneo. Pero desde nuestra Federación se insiste en apartar la vista ante los proyectos de conservación de cavidades, los proyectos de desarrollo turístico, empresarial, cultural, etc. que se generan a nuestro alrededor y que, si alcanzan a desarrollarse, lo hacen sin tan siquiera tener la posibilidad de contar con un referente de prestigio, una entidad que "fije, limpie y de esplendor" en el tema de la espeleología, una entidad que establezca las reglas del juego limpio en lo tocante a nuestra relación con las cavidades y el medio subterráneo, una entidad que bien podría ser la propia FASE.

De cualquier forma, lo que ya nos provoca la risa floja a estas alturas, es que nuestra propuesta de la utilización generalizada y efectiva la lengua asturiana, teniendo especial cuidado en respetar los topónimos de las cavidades (algo por lo que algunos hemos trabajado durante todos estos años), se agite entre nosotros -espeleólogos asturianos-, como "el coco", echando mano para ello de las más rancias argumentaciones diglósicas fruto de la más sonrojante insensibilidad, ignorancia y falta de respeto. Si lo que debería ser un importante símbolo identitario a nivel cultural entre nosotros, si lo que debería de ser objeto de exquisito tratamiento por la tan cacareada "minuciosidad del espeleólogo" -cuyo estudio del medio subterráneo ha de contar necesariamente con el respeto al propio nombre de la cavidad y del entorno cultural en el que se halla enclavada-, si eso sigue siendo presentado y percibido como algo accesorio, pintoresco y carente de relevancia (su lengua no es oficial, tienen cercenados sus derechos cívicos, que pena me dan pero yo no puedo hacer nada: ¡que se jodan!... y la morsa lloraba de pena mientras se iba comiendo las ostras una a una...), entonces no nos salen las cuentas: ¿por qué es más importante la hidrogeología de una cavidad que su comportamiento climático?; ¿por qué es más importante su comportamiento climático que su fauna y flora?; ¿por qué es más importante su fauna y flora que sus yacimientos arqueológicos o paleontológicos?; ¿por qué son más importantes sus yacimientos arqueológicos o paleontológicos que su historia, sus leyendas o su propio nombre?.

A lo mejor, es que algunos somos tan brutos que tantos años de trabajos y esfuerzos no nos han hecho ver que, al final, todo se reduce a explotar la exclusiva del control de la información que otros han sudado por nosotros para de ese modo conseguir perpetuarse fácilmente en el patético tingladillo, arrasando con todo lo que se ha ido construyendo poco a poco (O Yo o el Caos), escupiéndole a la cara a quien nos pide por favor que trabajemos juntos y desplegando una deslumbrante estrategia sindical-politiquera, tal que si estuviéramos echando una partidita de mus: ¿así que "hay que saber jugar las cartas"?. Lamentable.

Todas las cavidades, por profundas que sean, alcanzan al fin su cota de máxima profundidad. Sólo la degradación humana parece desconocer el fondo de su abismo insondable.


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