IMPRESIONES SOBRE LAS III JORNADAS NACIONALES DE ESPELEOBUCEO. (MADRID, 6, 7 , 8 y 9 de Diciembre 1995)

Jesús Fernando Manteca - José Luis del Río
Isidro Baides - Juan José Alonso
Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí – Ensame Aguarón (Asturies)

Fecha: 15/12/95
espeleolex@espeleoastur.as

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Dado que nuestro acercamiento al espeleobuceo ha sido reciente, asistimos a estas jornadas para ver, oír y tratar de aprender algo de lo que allí se dijera. Antes que nada hemos de decir que la impresión general ha sido más bien pobre y, como espeleólogos, tenemos que añadir que además nos pareció preocupante.

En total nos trasladamos a estas Jornadas nueve personas (todos miembros del colectivo ENSAME AGUARÓN), desde Asturias y Cantabria; además nos acompañó desde Yorkshire J.C. Danilewicz, miembro del Cave Diving Group of Great Britain.

Dado el desarrollo de las mismas y tras haber dejado un margen de tiempo más que prudencial desde entonces, queremos manifestar nuestra opinión en estas páginas de SUBTERRÁNEA, resumiendo nuestras impresiones en una serie de puntos:

1º.- Las instalaciones donde se desarrollaron las jornadas (el Palacio de Deportes de la Comunidad Autónoma de Madrid, La Peineta) resultaron ser buenas, aunque las mismas se encontraban en medio de ninguna parte y ello implicó que el tema del alojamiento y los desplazamientos resultase otro problema añadido para la gente que como nosotros, llegaba desde fuera de Madrid. Su ubicación nos obligó a desplazarnos en coche desde el lugar donde nos alojábamos (Huertas y Malasaña), pues ni siquiera el metro resultaba una opción válida para trasladarse hasta allí (alrededor de una hora de viaje). En cualquier hotel del centro o, mejor aún, en cualquier albergue de cualquier pueblo de la provincia se podrían haber desarrollado perfectamente. La comida no resultó demasiado buena y en cuanto a los horarios, no se ajustaron excesivamente a lo planificado, sobre todo los de inicio de las jornadas.

2º.- Nuestra aportación a las jornadas ni se publicó ni se publicará, debido a la negligencia de la organización. Pero lo que es más grave, ni siquiera se trató de paliar el problema en su momento ofreciendo hacer unas copias de urgencia. Quedó claro que nuestra aportación no interesó lo más mínimo a nadie y que allí se cocían otros asuntos de más altos vuelos (más tarde confirmaríamos este extremo). Por otra parte, el volumen publicado, se limitó a reproducir las copias de las comunicaciones recibidas en soporte papel, sin maquetar, paginar ni unificar estilos de letra; las fotocopias en color de las fotografías, sin pie alguno que las identificase y todo ello sin corregir, con numerosas erratas.

Tras recoger la documentación, nos percatamos de que en el mencionado volumen de actas no aparecía la comunicación presentada por nosotros: tan sólo aparecía el resumen de la misma y cuatro topografías correspondientes a las cavidades exploradas en Cantabria. La indignación fue general en todos nosotros y nadie se acercó para explicarnos qué era lo que había sucedido. Llegamos a plantearnos la posibilidad de abandonar las jornadas, aunque decidimos dejar un margen de prudencia.

Posteriormente, en la reunión realizada para coordinar y programar la exposición de las diferentes comunicaciones, se abordó el tema a requerimiento nuestro y se nos trató de explicar que la documentación había llegado fuera de plazo. Pero en realidad las topografías publicadas eran precisamente el último material enviado y el grueso de la comunicación (en soporte papel e informático) había sido ya enviada con al menos dos días de antelación al cierre del plazo establecido por la organización de las jornadas. Al final sacamos dos conclusiones: primera, que, pese a la tardanza de correos, parece ser que el retraso fue efectivamente debido a la negligencia de la organización de las jornadas; segunda, que la organización se comprometió a editar un segundo volumen de las actas con el material "que no llegó a tiempo" (cosa que a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, no se ha producido).

Por otra parte, parece ser que tampoco a los asistentes les interesó lo que pudiéramos aportar e incluso hubo quien se expresó en el sentido de que tratar el tema era una pérdida de tiempo y que no le importaba lo más mínimo. En la misma reunión y tras escuchar las explicaciones y excusas de la organización, así como el compromiso de la edición de un nuevo volumen de actas, decidimos exponer nuestro trabajo el viernes por la tarde, y la explicación de la utilización del material el sábado por la mañana, junto con la exposición sobre material de Fidel Molinero.

La comunicación sobre nuestras actividades, comenzó con pocos asistentes (fue justo después de comer), aunque durante la misma fueron incorporándose más personas. Al final, se ofreció la posibilidad de fotocopiar el trabajo a quien estuviera interesado en el mismo, aunque nadie lo estuvo. Tampoco se hicieron preguntas. Sólo a Danilewicz, Fidel Molinero y Carmen Portilla parecieron gustarles las fotos, que sin ser demasiado buenas, sí transmitían un ambiente real: eso es el espeleobuceo. Lo cierto es que quedó patente que estamos en las antípodas de la concepción que en el Estado español tiene el colectivo de espeleobuceadores de lo que es esa actividad.

Al día siguiente, y tras la exposición de Fidel, salimos a explicar nuestra forma de utilizar el material y con ello, también un poco nuestro punto de vista sobre esta actividad. Aquí sí que se suscitó alguna que otra observación, aunque para la mayoría de los presentes, el espeleobuceo proletario no pasó de parecerles algo pintoresco. Eso sí, hubo quien tomó buena nota del sistema, tanto de la forma de transportar las botellas como de ciertas técnicas (utilizar estacas de PVC para anclajes en lugares de fondo arenoso en lugar de clavijas de tienda de campaña, etc.).

3º.- De lo desprendido en ciertas intervenciones, comunicaciones y de las mesas redondas en las que se trató de discutir el tema de la escuela, se infiere que la mayoría de los espeleobuceadores del Estado tienen un planteamiento en el que la espeleología está completamente desterrada, olvidada y, según su criterio, superada. La exploración, entendida como un trabajo sistemático, no interesa. A esos señores les mueven unos criterios exclusivamente económicos, llegando a verbalizar lindezas del tipo: En este tema el que no tienda a profesionalizarse no conseguirá nada. O bien: Trasladar el esquema de la escuela de espeleología al espeleobuceo es imposible porque un monitor de espeleología se hace en tres días.

Mucho nos tememos que quienes tienen la desfachatez de pretender hacernos comulgar con semejantes ruedas de molino han dejado de ser espeleólogos hace mucho tiempo, si es que algún día lo fueron de verdad. Lo que está claro es que ahora no son más que unos buceadores expectantes ante la perspectiva de montárselo dando cursos de espeleobuceo a diestro y siniestro. No hay que olvidar que entorno a este tema se mueven grandes cantidades de dinero y el potencial de buceadores a los que se puede atraer a este tipo de cursos es enorme. Se pretende montar la escuela para atraer gente a la que cobrar un buen dinero y no para transmitir unos conocimientos a aquellos deportistas federados que verdaderamente puedan estar interesados. La tendencia hacia el divorcio con la espeleología es más que evidente, hasta el punto de llegar a plantearse en los pasillos la conveniencia o no de una Federación de Espeleobuceo, siendo de momento lo único que lo impide su falta de viabilidad por el escaso volumen de deportistas que, en teoría, integrarían la misma.

4º.- Los temas tratados en muchas de las comunicaciones, aun con ser interesantes, están muy lejos de abordar problemas eminentemente prácticos, como pueden ser técnicas de progresión y material, e incluso resultados de exploraciones. Las elucubraciones más o menos estratosféricas y la técnica aerospacial pueden ser muy interesantes, pero se alejan de lo que es la actividad diaria. En algunos momentos, las jornadas se convirtieron en una vulgar reunión de venta a domicilio o una feria comercial de muestras de material de espeleobuceo que había que tratar de vender a los congresistas a toda costa. El intercambio de información válida y práctica, que pensamos ha de ser el objetivo esencial de este tipo de encuentros, pasó a un plano muy secundario.

5º.- En resumen, la sensación general fue de pobreza de miras y resultados: un puñado de astronautas onanistas, exploradores de grandes piscinas (pools) con el agua más clara que la ginebra, endiosados en sus poltronas entretenidos en mirarse el ombligo a sí mismos.

Nadie nos preguntó quién era el tipo inglés ese que iba con nosotros (Dani): un espeleobuceador perteneciente a uno de los mejores grupos del mundo en este campo, el Cave Diving Group, capaz de bajar a bucear a más de 900 metros de profundidad en los Picos de Europa. Tampoco nadie se fijó en Alexander, un búlgaro residente en Tarragona que apareció por allí y quien, entre otras cosas, había participado en las exploraciones de Budoguía. Estamos seguros de que cualquier espeleólogo mínimamente sensible podrá apreciar en su justa medida el valor de las bagatelas citadas a modo de ejemplo y que parecen traerles al fresco a las cabezas sensatas y pensantes del espeleobuceo español.

Resultó curioso comprobar cómo había coincidencia de pareceres y puntos de vista entre la escuela anglo-asturiana (después de lo visto y comprobado se puede hablar así sin ningún tipo de problema ni de complejo) y alguna persona más, como el citado Alexander, por ejemplo, o también Fidel Molinero y Carmen Portilla. Esto es, la coincidencia entre los que seguimos siendo básicamente espeleólogos, los que nos movemos por la exploración en sí, y los astronautas a los que hemos hecho referencia. Posiblemente algunas personas hayan olvidado que Mossén Font i Sagué tuvo que retroceder cuando, durante la exploración de una cavidad, se encontró con la primera vertical. Cuando consiguió una buena cuerda volvió, descendió el pozo y continuó la exploración hasta que las galerías aparecieron completamente anegadas. Aquí dejó su testigo y nosotros, los espeleólogos de casi cien años después lo recogemos y continuamos con la exploración.


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