MANIFIESTO POR UN PLAN ESPECIAL DE EMERGENCIA EN CAVIDADES

Isidro Baides Morente - Juan José Alonso Alonso
José Luis del Río Fernández - Francisco Solís González
Jesús Fernando Manteca Fraile
Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí – Ensame Aguarón (Asturies)

Fecha: 4/09/00
espeleolex@espeleoastur.as

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Alfonso Antxia era una excelente persona y un excelente buceador. Los firmantes fuimos sus amigos y compañeros. Su capacidad tecnica y deportiva estaba fuera de toda duda. Pero Alfonso Antxia tambien era un explorador. Es cierto que poseia un carácter y una formacion deportiva que no casaban muy bien con el trabajo en equipo puro, que es un fundamento básico de la espeleología. Con todo, y a pesar de su manera de hacer las cosas, Alfonso Antxia tenía también –al igual que muchos de nosotros- el veneno de la exploración corriendo por sus venas.

Es cierto que el concepto de "hombre deseoso de cosas nuevas" como centro de toda una ideología de época en la que se apoyaba la aventura clásica ha remitido. En nuestros días, la ideología de época es otra muy distinta, pero es indudable que el espíritu de ese "hombre deseoso de cosas nuevas" sigue latiendo en algunos corazones. Y el de Alfonso Antxia era uno de esos corazones.

Todo esto probablemente le suene a antiguo a más de uno, pero aún somos unos pocos los que consideramos que el mayor protagonismo en la actividad espeleológica lo ha de constituir la exploración en sí, por ser la esencia misma de la actividad. Sin la exploración, que es la que abre las nuevas rutas y caminos, no puede haber trabajos científicos posteriores, ni tampoco recorridos de mayor o menor exigencia técnica realizados por mero interés deportivo. Y no hay exploración si no hay personas que sean capaces de dar un paso más, que sientan esa necesidad de asomarse a nuevos horizontes para ampliar la realidad que en principio está al alcance de todo el mundo. No puede haber exploración sin exploradores.

Por ello, ¿qué es lo que se puede pensar de la actitud de una Federación deportiva en la que estas premisas deberían de estar fuera de toda duda y que llegado el momento abandona –literalmente- a un explorador federado?.

Los abajo firmantes consideramos que la actitud que tanto la Federación Española de Espeleología (FEE) como los servicios de Protección Civil han mantenido a lo largo del largo y complicado rescate del cuerpo de nuestro compañero Alfonso Antxia a raíz del accidente sufrido en Fuente Azul (Hortigüela-Burgos) han sido por completo inaceptables.

Por contra, los compañeros de Alfonso Antxia queremos agradecer la inestimable y eficaz ayuda del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), así como de los Bomberos de Burgos, cuya intervención ha sido decisiva para la resolución de este rescate.

Es cierto que el Convenio de Colaboración para la intervención en rescates espeleológicos vigente hace años entre la FEE y la Dirección General del Protección Civil del Estado ha sido denunciado por la entidad federativa toda vez que Protección Civil –haciendo gravísima dejación de las funciones que por Ley tiene encomendadas- ha desatendido las reiteradas exigencias de la FEE en orden al establecimiento de un Plan Especial de Emergencias en Cavidades conforme a lo exigido por la propia Ley de Protección Civil, sin ni tan siquiera haber abonado los gastos generados en los últimos rescates en los que voluntarios de la FEE han intervenido. Pero ello no exime a la citada Federación deportiva de mantener una actitud en todo momento digna y escrupulosamente celosa de la defensa de los intereses de sus federados, conforme a lo dispuesto en sus propios Estatutos.

Es cierto que la FEE carece de competencias en cuestiones de Socorro, pero no es menos cierto que su fin primordial es velar por los intereses de sus federados, entre los que es preciso recordar se encuentra el derecho a la salvaguarda de su propia integridad física.

Y es por ello por lo que la FEE tiene, en primer lugar, la obligación y la responsabilidad de colaborar activamente y desde ya en la elaboración de un Plan Especial de Emergencias en Cavidades, de conformidad con lo dispuesto en la legislación reguladora de los servicios de Protección Civil.

¿Acaso piensan los directivos de la FEE que resulta, no ya conforme a la defensa de los intereses de sus federados, sino simplemente lícito, el tratar de forzar la negociación con la Dirección General de Protección Civil del Estado del referido Plan Especial de Emergencias en Cavidades con un "rehén" herido en una cueva?. ¿Acaso piensan los directivos de la FEE que la supuesta "posición de fuerza" que les daría una situación de ese tipo en un lugar realmente complicado (pongamos por ejemplo a –1000 m. de profundidad en una sima de los Picos de Europa o de los Pirineos o tras más de un kilómetro de galerías inundadas en una cavidad de Cuenca) les garantizaría ningún resultado en favor de todo el colectivo federado?. ¿Acaso piensan los directivos de la FEE que un cadáver no resulta ser un buen "rehén", puesto que con un muerto sobre la mesa ya no sirve de nada poner condiciones?. ¿Acaso piensan los directivos de la FEE que el fin justifica los medios?.

En segundo lugar, la FEE tiene la obligación de dibujar un Plan Especial de Emergencias en Cavidades riguroso, que contemple todas las posibles situaciones de emergencia que puedan darse y que integre tanto a los distintos servicios de Protección Civil autonómicos y/o municipales, como a los cuerpos profesionales públicos y privados (Protección Civil, Guardia Civil, Policía Autonómica, Bomberos, empresas especializadas, etc.), a los propios voluntarios federados, a todas las Federaciones deportivas españolas con capacidad y recursos (como la Federación Española de Actividades Subacuáticas, FEAS) y hasta otros grupos de socorro de nuestro entorno (como por ejemplo el Espeleo-socorro francés, o los cuerpos de voluntarios ingleses, italianos y portugueses) cuya intervención pueda ser precisa en un momento dado, estableciendo con claridad la distribución de competencias y los niveles de actuación, en aras a la más simple y estricta eficacia.

En tercer lugar, la FEE tiene la obligación de articular los medios para la correcta especialización y formación continua de cada uno de los citados cuerpos profesionales de carácter público a través de cursos impartidos por la propia Escuela Española de Espeleología (EEE), con el apoyo, en su caso y si es preciso, de empresas privadas especializadas o de particulares.

Y, por último, la FEE tiene la obligación de denunciar por todos los medios a su alcance –incluida la vía judicial, en su caso- todas las trabas, los obstáculos o los impedimentos con que se encuentre en su labor de defensa de los intereses de sus federados; incluso si esos obstáculos resultan de la propia inactividad o ineficiacia de la Dirección General de Protección Civil del Estado.

Por esas razones, los directivos de la FEE deberían de haber estado al pie de sifón en la Fuente Azul, acompañando y defendiendo los intereses de Alfonso Antxia, un explorador y uno de sus federados. Por esas razones, los directivos de la FEE deberían de haber denunciado con contundencia la actitud contraria a derecho de la Dirección General de Protección Civil -incluso ante los tribunales-, en lugar de sentarse a esperar hasta que "la situación se pudra". Por esas razones, los directivos de la FEE no deberían de esperar más para ponerse a trabajar activamente en la articulación de un Plan Especial de Emergencias en Cavidades que dote a la Protección Civil del Estado de un instrumento válido y eficaz para la resolución de situaciones en las que constantemente se pone en juego la integridad física de sus federados.

Los firmantes, espeleólogos exploradores, amigos y compañeros del fallecido Alfonso Antxia, exigimos una respuesta inmediata por parte de la FEE y una toma de postura radical y decididamente activa en los asuntos que apuntamos.


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