Comienzo de la inmersión de exploración del sifón de la cueva Grande
Foto: C.Portilla (c)
  




  "El objetivo final de los trabajos desarrollados es la unión física de la surgencias del valle de Pan de Azúcar con los sumideros del Hoyo de los Cimarrones"   




   Entrada al sifón de la cueva de la Jaiba
Foto: C. Portilla (c)
  




  El primer contacto fue con Cueva Chiquita, una cavidad que, en tiempo de fuertes crecidas, actúa como surgencia del río Palmarito. Su desarrollo alcanza los 3.960 metros y su desnivel +87 metros"   




   Nacimiento del Río de los Cimarrones
Foto: C.Portilla (c)
  




  "El nacimiento del río de los Cimarrones surge en medio del bosque y es una poza de unos 5 metros de diámetro que rápidamente gana profundidad, es posible que haya una conexión con Cueva Grande pero las estrecheces de los últimos conductos y la turbidez del agua nos impidieron confirmarla"   




   Casimba de Juanelo Piedra
Foto: C.portilla (c)
  









La conquista del corazón de “La Española”
Expedición Mogotes 2000, un grupo de expertos espeleobuceadores se interna en las desconocidas cuevas cubanas
Por: X. Fernando Mantega (G.E. Gorfolí) y Carmen Portilla (G.E. Mediterráneo)


Introducción
El sistema Palmarito
Las primeras inmersiones
El nacimiento del río Cimarrones
La Cueva Grande
La Sierra de San Carlos
La Casimba de Juanelo Piedra
Para saber más

Otres tierres. Hay otres Tierres. Munches riberes mueya la mar. Viaxarás lloñe, triyarás mundu pero a la fin habrás d’alcontrar que’n toles tierres yes estranxeru menos na d’esti llau de la mar.
L’Otru llau de la Mar. Llan de Cubel.

Introducción

Durante los meses de febrero y marzo de 2.000 se llevó a cabo la expedición Mogotes 2000, organizada por el Gastetxe Espeleologi Taldea de Bilbao (tanto los planos de situación como las topografías de las cavidades están sacadas de las memorias de las expediciones del G.E.T. Mogotes 98 y Mogotes 99) y patrocinada por el programa de Televisión Española “Al Filo de lo Imposible”. La zona donde se desarrolló la expedición fue en el Parque Nacional de Viñales, concretamente en la Sierra de los Órganos. Esta zona protegida se encuentra al norte de la provincia de Pinar del Río, la región más occidental de Cuba y debe su protección al gran valor paisajístico del denominado karst de mogotes, así como una fauna y flora características. Por otra parte, dentro del mencionado karst se encuentran algunas de las cavidades subterráneas más importantes de la isla de Cuba.

Los espeleólogos vascos del G.E.T. han trabajado desde 1997 en la parte de la Sierra de los Órganos más cercana al acogedor lugar de Pan de Azúcar, en colaboración con los grupos cubanos Comité Espeleológico de Pinar del Río y Grupo Espeleológico Martel, de La Habana.


El Sistema Palmarito

La importancia de las cavidades exploradas por estos grupos en el valle de Pan de Azúcar estriba en su relación hidrológica con la gran red del Sistema Palmarito, de más de 45 kilómetros de desarrollo horizontal. Esta red hidrológica se puede considerar dividida en dos partes claramente separadas. Por un lado tenemos la mayor parte del sistema subterráneo comprendido entre la Sierra de Viñales y el Hoyo de los Cimarrones. Ésta es una gran depresión kárstica por la que corre el río Palmarito tras surgir al exterior en la cabecera de este valle, para luego desaparecer en los múltiples sumideros que se encuentran a lo largo del cauce. Aquí comienza lo que podríamos considerar la otra parte de la red: el trazado subterráneo que une el Hoyo de los Cimarrones con el Valle de Pan de Azúcar, separados ambos por una distancia de varios kilómetros.

El objetivo final de los trabajos desarrollados durante los años anteriores por el colectivo vasco-cubano es la unión física de la surgencias del valle de Pan de Azúcar con los sumideros del Hoyo de los Cimarrones. Dado que las exploraciones en zonas aéreas de las cavidades estaban llegando a su fin y debido a que las posibles continuaciones eran sumergidas se decidió incluir un equipo de espeleobuceadores en la expedición. De todas formas, el motivo principal de este viaje era la filmación de un programa para la serie “Al Filo de lo Imposible” sobre la historia de las exploraciones de estas cavidades cubanas.

Esto hizo que todos los espeleólogos tuvieran que dedicar la mayor parte del tiempo a la instalación de las cavidades de la forma que hiciera lo más cómodo posible los trabajos de filmación a los técnicos de televisión y que los espeleobuceadores gozáramos de una cierta autonomía para que continuáramos las exploraciones en las galerías inundadas. El equipo de espeleobuceo estaba formado por Carmen Portilla y Angel Ortego Mateu del Grupo Espeleológico Mediterráneo (Alicante) y Xesús Fernando Mantega Fraile del Grupo d’Espeleoloxia Gorfolí (Asturies). Al ser un equipo tan pequeño aplicamos la técnica de los espeleobuceadores asturianos de “perru come perru”, esto es, cada espeleobuceador es autónomo en su exploración y en el porteo de su material. ¡Hombre! si alguien echa una mano, se agradece.

Ramón Perez Relora y Alberto Baseiro Arce del C. E. Pinar del Río y Evelio Balado Piedra del G.E. Martel, de La Habana nos echaron más de una mano y se pasaron algunas horas aguantando la incertidumbre de ¿que pasa que tarda tanto? ¿por qué no sale ya? ¿cuánto aire llevaba?... no sé como usted puede dormir mientras su compañero está ahí dentro. Las esperas en las cuevas de Cuba no tienen nada que ver con las esperas en los gélidos ríos subterráneos de Picos de Europa, cuando se llevan horas metido en agua a menos de 6 ºC.


Las primeras inmersiones

Sifón de cueva Chiquita. Foto: C. Portilla (c)
Sifón de cueva Chiquita
Foto: C. Portilla (c)

El primer contacto con las posibles continuaciones lo tuvimos con el sifón terminal de Cueva Chiquita. Ésta es una cavidad que, en tiempo de fuertes crecidas, actúa como surgencia del río Palmarito. Su desarrollo alcanza los 3.960 metros y su desnivel +87 metros. Nosotros recorrimos sólo parte de la cavidad, una sucesión de conductos de diverso tamaño, desde pequeñas y cómodas gateras hasta galerías y salas de grandes dimensiones. La galería que se dirige al sifón tiene grandes acumulaciones de barro mezclado con restos vegetales que, en algunos lugares, alcanzan varios metros de altura y desprenden muy mal olor. El acceso a lo que parece ser el sifón terminal es un laminador de unos 20 metros de longitud colmatado de gran cantidad de sedimentos orgánicos por encima de los cuales corría una fina lámina de agua. El espesor de dicho sedimento permite meter el brazo totalmente sin llegar a tocar la roca que se supone estará debajo. Evidentemente, esto hace que el agua se vuelva absolutamente turbia antes de poder llegar a lo que parece el conducto sumergido. Además, entre el sedimento hay bolsas de gas a causa de la descomposición de la materia orgánica que, al abrirse, forman un sorprendente burbujeo en superficie durante varios minutos, de tal manera que llegamos a creer que la cavidad estaba entrando en carga. Sapos, cangrejos y otros bichos, más lo que no se ve y que está entre el sedimento, el gas y la turbidez del agua no nos hacen atractivo este sifón para bucear, así que decidimos probar antes en otros sitios.


El nacimiento del río Cimarrones

Cueva de los Cimarrones. Foto: C. Portilla (c)
Campana entre el 4º y el 5º sifón de la cueva de los Cimarrones
Foto: C. Portilla (c)

A escasos metros del campamento se encuentra el nacimiento delrío Cimarrones, que aquí recibe este nombre pero que realmente son las aguas del río Palmarito sumidas en el Hoyo de los Cimarrones. Éste surge en una amplia poza en medio del bosque, pero el cauce continua unos 100 metros más valle arriba hasta llegar a la pared del mogote. Aquí se abre otra cavidad, la Cueva de la Jaiba que, en su misma entrada, tiene un pozo de agua que da acceso a una galería sumergida de agua no demasiado clara. La entrada se abre en un lago abovedado, con agujeros en el techo y paredes que permiten la entrada de luz. La poza tendrá unos 5 metros de largo por 2 de ancho, aunque en algunas partes podría tener algo más, forma ovalada y las paredes cubiertas de barro y restos de ramas y hojas.

El anclaje de entrada lo hicimos en un agujero-puente que había en la roca. Las paredes estaban llenas de barro, con algunas formaciones, aparentemente de roca, en las que hicimos los anclajes. Algunas de estas formaciones eran de barro y se rompían al instalar las gomas y cordeles.

La abertura de la cavidad es pequeña, el suelo de pequeñas piedras y descendente. La cavidad parece una diaclasa, estrecho en el suelo, un poco más abierto por el centro y de nuevo se estrechaba en el techo (pero no se veía un carajo). En algunos puntos se abrían grietas en las paredes laterales. A veces era tan turbio que en algunas ocasiones hacíamos círculos. En la última punta que hizo Carmen se metió en una zona de grietas estrechas, aunque no puede asegurar que fuera la continuación buena.

Aquí instalamos 135 metros de cordel en dirección al nacimiento del río Cimarrones, llegando a una profundidad máxima de 15 m. La poligonal hecha sobre el hilo muestra un recorrido zigzagueante pero es porque la única forma de avance en estas aguas turbias es ir pegado a una de las paredes. No se puede decir cual es el ancho de la galería por esta razón, aunque si estimamos que es lo suficientemente amplia como para dejarnos navegar sin tropezar demasiadas veces. Posteriormente, se exploró el nacimiento del río Cimarrones, donde los 145 m. de línea instalados hasta 18 metros de profundidad parecían dirigirse hacia la cercana Cueva Grande, otra de las cavidades cercanas que actúan de trop-plein del río Palmarito en época de grandes avenidas.

La idea del equipo vasco-cubano era que esta surgencia es una pérdida de los lagos cercanos a la entrada de Cueva Grande y que, por lo tanto, debería de haber una conexión que permitiera pasar a un buceador desde aquí hasta el exterior por el nacimiento del río Cimarrones. A medida que fueron realizándose las diversas inmersiones nos fuimos dando cuenta que el piso inundado iba muy por debajo de las galerías activas de Cueva Grande y que, además, se superponía con la poligonal de las galerías sumergidas de la Cueva de la Jaiba. Una vez comprobado esto, hicimos una poligonal exterior que recorriera la pared del mogote y uniera el nacimiento del río Cimarrones con la Cueva de la Jaiba y el primer lago de Cueva Grande. El resultado al poner sobre el papel poligonales y profundidades fue comprobar que la Cueva de la Jaiba y el nacimiento del río Cimarrones tenían conductos comunes, así que se decidió intentar la unión de los dos cordeles. Para esto entró un buceador por cada sifón y cada uno con un “pato” conectado al chaleco. Estos silbatos subacuaticos hacen el suficiente ruido bajo el agua como para que se escuchen a varias decenas de metros de distancia. Después de más de media hora de inmersión Carmen escuchó el sonido del “pato” de Ángel cerca de la etiqueta de 50 metros, confirmando así que estaban metidos los dos en el mismo puré de guisantes y verdura. La turbidez del agua es tal que podrían pasar uno al lado del otro sin verse a no ser que tropezaran uno con otro.

También en estas galerías había abundante fauna tanto visible como invisible. La visible, peces y sabrosos camarones y la invisible, mejor no preguntar. Solo puedo decir que el comentario habitual antes de cada inmersión era “aquí vamos a pillar lo que no pillamos en La Habana” .

Como contaba más arriba, el nacimiento del río de los Cimarrones surge en medio del bosque y es una poza de unos 5 metros de diámetro que rápidamente gana profundidad. La galería sumergida es una grieta más alta que ancha pero que parece cómoda. Por lo menos, uno no se da muchos cabezazos al avanzar. Instalamos el hilo siguiendo el descenso del conducto hasta encontrar un pozo vertical. Aquí, una de las líneas se dirige hacia abajo hasta encontrar un culo de saco a 18,6 m. de profundidad y la otra corta el vacío turbio hasta terminar en un estrecho laminador ascendente. Es posible que haya una conexión con Cueva Grande pero las estrecheces de los últimos conductos y la turbidez del agua nos impidieron confirmarla. Es más, la sensación era que la morfología de la galería era una al entrar y otra al salir (nos dábamos siempre más cabezazos al salir que al entrar).


La Cueva Grande

Posteriormente se planteó la inmersión en el sifón terminal de Cueva Grande. Ésta tiene una gran entrada, oculta por la vegetación, seguida de galerías de gran volumen que, enseguida, llegan a la serie de lagos. Los lagos están separados unos de otros por grandes dunas de arena y ocupan unos 300 metros de galería. Al final de ellos llegamos al inicio de la parte fósil de la cavidad, en donde abandonamos el curso activo. La zona superior tiene aun más barro que la activa y algunas colonias de murciélagos bastante más grandes de los que estamos acostumbrados a ver.

Tras descender un pocete de 8 metros para alcanzar otra vez el río, y abandonarlo posteriormente subiendo una rampa de roca negra, llegamos al sifón. Es un lago de agua, aparentemente sin circulación, en el fondo de una rampa de arena y arcilla. En una primera inmersión de reconocimiento con una sola botella, Teca encontró lo que parecía una galería orientada a 150º N, la dirección que nos llevaría al Hoyo de los Cimarrones. Con estas perspectivas, al día siguiente metimos en Cueva Grande material para dos buceadores. Tras equiparse con los pies enterrados en el barro, Teca continua la exploración. La galería encontrada ayer es una grieta que termina 20 metros de línea más allá. Continúa buscando y encuentra otra grieta que parece más prometedora. Tras otros 20 metros de línea, la grieta se transforma en un tubo de presión ascendente hasta salir a una campana. Ésta es el fondo de un pozo de paredes verticales sin más continuación sumergida.

´Sifón de la cueva Grande. Foto: C. Portilla (c)
Interior del sifón de la cueva Grande
Foto: C. Portilla (c)

El pozo tiene en su parte superior comunicación con la sala del lago por lo que Ángel ve el resplandor de los focos de Teca reflejados en el techo, ya que se encuentra varias decenas de metros por encima del lago explorando una galería superior desconocida para el equipo vasco-cubano. Después Teca bucea durante casi una hora por el fondo del lago haciendo radiales con la línea buscando una posible galería. El fondo, a 12 metros de profundidad, es una rampa de barro y arena que deja sólo filtrar el agua y en algunas paredes se adivinan estrechas grietas que no permiten el paso de un buceador. Los cambios de morfología a los que se ven sometidas estas cavidades a causa del aporte de sedimentos podrían ocultar la existencia de conductos sumergidos que se dirijan al Hoyo de los Cimarrones. Un último intento de encontrar el camino hacia los sumideros fue llevado a cabo en los lagos superiores del curso activo, buceando varias veces, Carmen y Teca, a la búsqueda de alguna galería sumergida. El fondo de estos lagos está formado por estrechas grietas y bancos de arena a una profundidad media de 8 metros. Por supuesto, la turbidez del agua nos obligó en muchas ocasiones a hacer este reconocimiento palpando las paredes e intentando intuir desde donde circulaba la tenue corriente de agua.

Ya que no podemos remontar la red intentamos descenderla desde el Hoyo de los Cimarrones. Esta depresión se inicia en la surgencia temporal del Sistema Palmarito, tiene más de 1 kilómetro de ancho por 1 kilómetro de largo y termina en un cañón, en donde se encuentran los sumideros de esta dolina. Parece ser que aquí resistieron escondidos mucho tiempo un grupo de negros cimarrones, esto es, esclavos fugados de las plantaciones, hasta que fueron delatados a los cazadores de esclavos. El cauce que recorre la dolina tiene unos 8 metros de ancho y 3 de profundidad y ahora está seco. Aun así, estas dimensiones no son suficientes para evacuar el agua que surge de Palmarito, produciéndose inundaciones tales en el valle que los “guajiros” tienen que sacar de allí al ganado para que no se ahogue.

La cavidad que nos interesa es la marcada como CI-5. La entrada es grande y le sigue una galería de amplias proporciones que, después de recorrerla durante 300 metros, tiene una curva muy acentuada y se hace más grande, con una sección de más de 10 m. de diámetro. La galería sigue así más de 300 metros hasta llegar al sifón. Todo el conducto tiene grandes acumulaciones de barro, arena y madera. El sifón está precedido por una poza de agua oscura y hedionda. Durante una exploración de reconocimiento de 58 minutos, Ángel explora tres cortos y poco profundos sifones intercalados con galerías aéreas. Esto nos hace renacer la esperanza de que quizás sea posible intentar la conexión.

Tres días después volvemos a hacer una nueva inmersión, aunque esta vez los buceadores serían Ángel y Teca. El primer sifón tiene el agua muy turbia y varios troncos de gran diámetro atravesados. A partir de aquí el agua se vuelve un poco más clara y vemos que la morfología de la serie de sifones es una red de fracturas que dan lugar a galerías aéreas laberínticas e inundadas por las que nos desplazamos nadando. Por esta razón es necesario montar hilo también en superficie. Exploramos 6 sifones y gastamos en total más de 400 metros de cordel. La última campana alcanzada tiene, al contrario que las precedentes, las paredes cubiertas de barro. El único conducto de esta campana es por el que accedemos a ella. Pensamos que salimos a una campana que es un lateral de la red de fracturas y que es posible que la galería principal continúe en otra dirección. Tras tres horas y media de exploración estamos en el final del cordel y salimos con muy pocos watios de potencia en los focos. Es seguro que estamos más cerca de las surgencias de Pan de Azúcar pero dejaremos la posible conexión para otros equipos de exploradores.


La sierra de San Carlos

Surgencia del Mal Paso. Foto: C. Portilla (c)
Surgencia del Mal Paso
Foto: C. Portilla (c)

Una vez terminados todos los trabajos de exploración y de filmación en Pan de Azúcar toda la expedición se dirigió a Pinar del Río, donde permanecimos durante dos días grabando varias cosas para el programa. No obstante, la banda de espeleobuceo nos fuimos a hacer una inmersión a una importante surgencia de la Sierra de San Carlos. El paisaje de esta sierra es semejante a la zona de Viñales pero más bonito. Tiene más desfiladeros y la sierra parece bastante más salvaje. La fuente recibe el nombre de Surgencia de Mal Paso y se abre bajo la carretera de Luis Lazo a Guane. Sus aguas se unen inmediatamente al cauce del rio Cuyaguateje. Evelio Balado, el “Profe”, nos comenta que es el único acceso a la gran red subterránea que se adivina en esta zona de la Sierra de San Carlos.

En este tiempo está muy seca y hay que bajar varios metros para encontrar el agua, limpia pero embalsada. En la superficie flotan restos de tubos, pues parece ser que tomaban agua de aquí con una bomba para abastecer a los pueblos cercanos. Las paredes parecen limpias y no desprenden mucho barro. Ángel y Teca se preparan para bucear y encuentran que el extremo del lago es un culo de saco. A 4 metros de profundidad comienza una rampa de piedras que conduce a una bifurcación de varias galerías que cierran a los pocos metros de línea. La rampa continua descendiendo hasta 15 metros y en esta cota comienza a subir. Las burbujas corren por el techo y eso es señal de la existencia de una posible campana. Pero tras el ascenso de las burbujas se desprenden enormes nubes de barro que enturbian totalmente el agua. En estas condiciones el ascenso queda interrumpido en un tubo sin salida y creemos que no merece la pena arriesgar más. Se han instalado unos 50 metros de línea. La vuelta al exterior se hace sin ver la mano delante de la máscara.


La Casimba de Juanelo Piedra

Finaliza nuestra estancia en Pinar del Río no sin antes despedirnos en una fiesta yoruba de nuestros amigos del C.E.P. Por la mañana, “El Profe” suspende definivamente a Ángel y a Teca...hasta septiembre no me vuelvan. Ya en La Habana, donde también hay que filmar varias cosas, aprovechamos las tardes para desplazarnos a una casimba cercana a San Esteban de los Baños. Esta cavidad recibe el nombre de Casimba de Juanelo Piedra porque antes de la revolución la finca donde se encuentra la cueva pertenecía a este señor, que todavía vive con más de 90 años. El paisaje es muy distinto a lo que vimos en la zona occidental, una gran llanura cubierta de espinos y matorrales. Nos acompaña Enrique del Valle Iglesias, espeleobuceador cubano que suple con mucho ingenio la falta de material de exploración, y que lleva varios años explorando nuevas galerías en esta cavidad, aunque las primeras inmersiones en esta cueva con equipo autónomo se remontan a los años sesenta.

La entrada original eran varios agujeros en el terreno, que, a su vez, es el techo de una sala ocupada en parte por un lago. En el siglo pasado ensancharon uno de los agujeros y tallaron varios peldaños en la roca para bajar a la sala. Ésta tiene unos 25 metros de ancho por unos 70 de longitud. El techo esta lleno de cristalizaciones y abundan las formaciones, algunas de éstas están sumergidas en el agua, puesto que esta cavidad es similar a los Cenotes de Yucatán, esto es, cuevas fósiles inundadas posteriormente por un ascenso del nivel freático de la zona. El agua es tan transparente que parece que no la hay. Escogemos la galería sumergida de la izquierda, la que ha explorado Enrique últimamente. El agua tiene una visibilidad de más de 20 metros y las paredes están cubiertas de formaciones blancas. La galería es grande pero a los 50 metros de cordel tiene una gatera fácil que sería más sencilla con botellas más pequeñas pero nosotros vamos equipados con botellas chatas de 12 litros. El agua no se enturbia ni siquiera en la gatera, después la galería sigue estrecha pero cómoda y cada vez hay más formaciones. Finaliza en un pasaje estrecho, con barro y en donde hay peligro de caída del techo. La otra galería es enorme, espectacular. Una gran sala sumergida seguida de una galería de más de 10 metros de ancho. También aquí las paredes están cubiertas de formaciones: coladas, estalactitas, excéntricas, etc. Después de volar unos 100 metros (el cordel instalado está sin marcar) salimos a una campana. La continuación es un paso estrecho forzado por espeleobuceadores franceses pero no se sabe que hay más allá. Evidentemente, con las botellas que llevamos es imposible continuar, pero pensamos que la cavidad todavía tiene posibilidades de exploración. Sacamos varias fotografías y filmamos 20 minutos de video. Algunos no estamos acostumbrados a esto. Es volar, como nos contaba Mick Madden en Pan de Azúcar, sobre las Puertas del Cielo.

Dos días después nos despedimos de nuestros compañeros cubanos y cruzamos de vuelta el Atlántico. Por suerte, y a pesar de las aguas de los ríos de Pan de Azúcar no nos infectamos de nada y volvimos a casa morenos, sanotes y muy contentos por nuestra experiencia en la Perla del Caribe. Espero que volvamos.


Para saber más

Bibliografía

- “40 años explorando a Cuba”. Nuñez Jimenez, Antonio. Editora de la Academia de las Ciencias de Cuba, La Habana, Cuba, 1980.

- “Expedición Espeleológica Vasco-Cubana Mogote-98, G.E.T.-C.E.P.” G.E.T. Espeleologi Taldea.. G.E.T. Espeleologi Taldea, Bilbo, Euskal Herria, 1998.

- “Expedición Espeleológica Vasco-Cubana Mogote-99, G.E.T.-C.E.P.” G.E.T. Espeleologi Taldea.. G.E.T. Espeleologi Taldea, Bilbo, Euskal Herria, 1999.











| masde.com | masdecaballos.com | masdeviajes.com | masdearte.com | masdesquí.com | masdevinos.com | masdebuceo.com | © 2001 MASDE.COM |