APROXIMACION A LA TOPONIMIA DE LOS PICOS
D'EUROPA
Xosé Lluis del Río
Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí -
Asturies
INTRODUCCION.
Por lo
general, la toponimia de los Picos
d'Europa ha sido maltratada (como no podía ser menos) por la práctica totalidad
de los autores que de un modo u otro se han acercado al conocimiento de algún aspecto de estas
montañas. Y por ello el conocimiento de los nombres de lugar de los Picos es,
hoy en día parcial y, en muchos casos, incorrecto: los errores se han ido
acumulando de unos autores a otros hasta el punto de ser aceptados por una gran
mayoría y se van reproduciendo de una obra a otra sin ningún sentido crítico.[1]
Por otra
parte, hay que recordar que la gran mayoría de los trabajos al respecto son
obra de montañeros, mayormente
interesados en las zonas altas y orónimos en general que en muchos casos han
despreciado los nombres de algún paré,
cueva, o riega insignificantes para
ellos, pero que poseen su propio nombre y que para los espeleólogos pudieran
resultar esenciales. Por el contrario, esas mismas zonas altas (salvo
excepciones) no fueron nunca importantes para los habitantes de los Picos, dado
que solamente en ocasiones tenían necesidad de ascender más allá de las vegas donde pastaba el ganado durante los meses de
verano.
Sin duda uno
de los grandes "verdugos" de la toponimia de los Picos d'Europa (como
también de la toponimia del resto de Asturias) es la omnipresente tendencia
castellanizante, pretendidamente cultista, que no es sino fruto de la general
ignorancia de los autores acerca de la realidad lingüística de Asturias (tanto del territorio que
administrativamente responde al nombre de
Principado de Asturias, como de los territorios que históricamente
pertenecen a su órbita cultural).[2] En realidad, en los Picos d'Europa coexisten las fronteras lingüísticas del
bable central y oriental (dominio F/H)
y también de los plurales femeninos
en -AS/-ES. En modo alguno se trata
de "distintos
dialectos", sino de las lógicas
diferencias del asturiano hablado en los distintos valles que convergen en
estas montañas, lo que implica una gran riqueza de términos para referirse a
los accidentes geográficos, la mayoría de ellos (según la respectiva familia)
emparentados etimológicamente entre sí y con otros términos empleados en el
resto de Asturias.
Con este
trabajo no se pretende más que dejar
una serie de ideas claras al respecto. La labor de recopilación sistemática de
la toponimia de un territorio como
los Picos d'Europa es una labor ingente
a la que los espeleólogos y montañeros en general pueden aportar todavía algo,
pero siempre dentro de su papel de meros recopiladores fieles, respetando en
todo caso la fonética de los topónimos y dejando para los lingüistas y
estudiosos la interpretación y concrección definitiva de los nombres de lugar
de estas montañas.[3]
LOS PICOS D'EUROPA: MACIZOS Y
NOMBRES.
Con el área
de los Picos d'Europa[4]
se suele identificar el Mons Vindivs (del céltico "vindos" = blanco)
de las fuentes clásicas,[5]
donde los cántabros y astures pensaban que "antes subirían las aguas del
océano que las legiones de Roma".
Existen
referencias escritas de estas montañas
en Massaliota (530 a.C.), en su Ora Maritima, donde describe que los
navegantes que pasaban por la costa cantábrica hacia Bretaña, distinguían unos
montes "subnivoso maxime".
El término Rupes Europae aparece dado en 1530 por el historiador Lucio Marinco. Como Montañas de Europa son citadas por
Ambrosio Morales, cronista de Felipe II, en 1572. Fray Prudencio Sandoval, en
1601, las denomina Peñas o Sierras de Europa,
al igual que el portugués Rodrigo Méndez Silva, el padre Gregorio de Argaiz, el
jesuita Luis Alfonso de Carballo y Francisco de la Sota.[6]
Tradicionalmente,
las zonas más altas y agrestes de los Picos no tuvieron demasiada importancia
para los lugareños, que solamente nombraban un lugar si éste tenía cierta
importancia para la caza o la ganadería. Salvo excepciones, las cumbres no
recibieron ningún nombre especial; sólo aquellas que pudieran servir de
referencia o tuvieran alguna característica especial que las hiciera
destacables desde lejos fueron nombradas.
Es por ello
por lo que, en general, los pobladores de los valles de Picos d'Europa designan
a las zonas altas rocosas de forma genérica con el nombre de La Peña.[7]
Los Picos
d'Europa están divididos en tres macizos claramente diferenciados, por entre los que discurren los ríos más
importantes de su red hidrográfica y que son, de Este a Oeste: el Deva, el Duh.e, el Cares, y el Sella. Cada uno de estos tres macizos
ha recibido un nombre específico.
El Macizo Occidental es conocido como Los Picos del Cornión en Piloña y
Caravia, tierras natales, respectivamente, de José Ramón Lueje y Aurelio de
Llano. Es por ello por lo que pasó a la bibliografía como El Cornión y de esa forma se ha popularizado.[8]
No obstante,
en Cabrales, Onís y Sayambre se conoce a este macizo con el nombre de La Peña (o Peñe) Santa.[9]
El Macizo Central es conocido como Los
Urrieles o también como Los Picos d'Urrieles. Los pescadores de
Llanes lo conocen con el nombre de Urriel.[10]
Existe un
cantar popular que dice:
"¡Altos son los Picos
d'Urrieles
altos son, qué maravilla!
Más alta é La Peña Santa,
que se ve toda Castilla".
En Onís y
Cangues d'Onís se dice "Picos d'Urriellu"; antaño se decía
"Picos d'Orriellu" y en Caín "Picos Urriellos". Esta
alternancia entre Urrieles y Orriellos está documentada, sobre todo
en obras antiguas y también en algunos testimonios de carácter oral.[11]
El Macizo Oriental es conocido como Ándara, topónimo que se refiere al
"Circo de Ándara", en cuyo centro existe una laguna y se trata de una
zona rica en yacimientos que fueron explotados en el pasado (blenda, zinc,
calamina, cobre, etc.).
Los
topónimos de este macizo, antaño infestados con los apellidos de los
propietarios de las minas, fueron
rescatados en 1980 por José Antonio Odriozola Calvo.[12]
LA DISTRIBUCION DE LOS NOMBRES
DE LUGAR EN LOS PICOS D'EUROPA
La
distribución cuantitativa de los
topónimos en los Picos d'Europa es irregular y
se diferencia según sea uno u otro el macizo que se tome en cuenta. No
obstante, existe una característica a este respecto y que es común a los tres
macizos: la tradicionalmente escasa o nula presencia (según zonas) de topónimos
en las zonas más altas y cumbres de los Picos d'Europa que, como ya se ha
indicado en la Introducción a este trabajo, fue debida a la poca importancia que para los
habitantes de los valles vecinos tenían las zonas más agrestes de las montañas,
apenas visitadas pues no había necesidad de ello; solamente fueron frecuentados
y nominados los lugares que requería la caza o la ganadería. Y esta
circunstancia viene avalada por el hecho de que hasta mediados del siglo XIX, las zonas altas de los Picos d'Europa permanecieron prácticamente inexploradas.[13]
Por esta
razón, aparte de la toponimia tradicional, existe en los Picos una toponimia de aluvión, que se ha ido estableciendo durante la segunda mitad del siglo XIX y
primera del
XX, nacida de la necesidad de dar nombre a
lugares hasta ese momento prácticamente
desconocidos, por parte de los primeros cazadores, cartógrafos y montañeros que
se aventuran en las zonas más altas y apartadas. De ese modo, las cumbres van
recibiendo los nombres de los parajes
más próximos a ellas o bien de sus primeros escaladores, aunque en la
mayor parte de las ocasiones esto se hace
sin ningún criterio y ha sido
una de las principales razones que ha contribuido a la deformación de la
toponimia del lugar, transmitiéndose los fallos de unos autores a otros. Esta
toponimia de aluvión fue, en gran parte, producto de una mentalidad que,
afortunadamente, ya nada tiene que ver con las ideas actuales, aunque su consolidación
y la negligencia de algunos autores hacen difícil erradicar los errores y la
recuperación de los nombres tradicionales que pudieran existir; si bien es
cierto que mucha de esa toponimia de aluvión "clásica" ya consolidada
servirá sin duda a las necesidades de hoy en día, siempre que aluda a lugares antes innominados.
Por lo que
se refiere a la toponimia tradicional,
resulta a veces difícil concretar cuál es el
topónimo más adecuado para referirse a un determinado lugar, pues no
solamente pueden haber topónimos diferentes para referirse al mismo sitio,
dependiendo del valle o vertiente, sino que incluso llegan a variar de una a
otra generación dentro del mismo valle.[14]
Estas razones, unidas a la disminución de la actividad ganadera y a la creciente
despoblación que sufre esta comarca han implicado el olvido y en muchos casos a la pérdida definitiva de
gran número de nombres de lugar.
En El Cornión existe una mayor cantidad y
diversidad de topónimos, pues en este macizo se ha asentado un mayor número de
población, al ser sus valles y vegas
más fértiles que los de los otros dos.
Los Urrieles resultan sin duda el macizo más áspero de
los tres y por ello los topónimos escasean en sus zonas altas.
En Ándara, la actividad minera ha
contribuído no sólo a degradar el entorno, sino también a destruir los nombres
con que tradicionalmente se conocían los distintos rincones de este macizo,
desplazando por completo a la toponimia tradicional mediante una toponimia
de aluvión, plagada de apellidos de los propietarios de las minas, etc.
Afortunadamente, y como ya se ha indicado, fue José Antonio Odriozola Calvo
quien rescató, en 1980, los nombres de lugar del Macizo Oriental de los Picos
d'Europa. Sin embargo, en este macizo hay una menor densidad de topónimos que
la existente en el occidental.
RESEÑA DE ALGUNAS OBRAS
IMPORTANTES.
Ya en la
cartografía más clásica figuran los Montes
de Europa en el mapa del Principado de Giacomo
Cantelli (1696); y también Peñas de
Europa en el mapa del matemático Tomás
López (1777).
En 1855, Ludwig Wilhelm Schultz publica su mapa
de Asturias con la denominación para la zona de Picos de Europa. En 1922 Aymar
d'Arlot de Saint-Saud, publica su obra acerca de estas montañas acompañada de una cartografía que comprende
los tres macizos.
Pero no será
hasta 1935 cuando aparezca el primer plano de calidad, fecha en que José María Boada publica su magnífico
mapa del Macizo Central, que desde entonces y hasta nuestros días ha servido de
base a todos los demás planos
posteriores. En él se encuentran bien situados los topónimos, aunque se
encuentran castellanizados.[15]
En 1944, los
Picos fueron cartografiados por la Dirección General del Instituto Geográfico
y Catastral, comprendiendo cuatro hojas escala 1:50.000 (Beleño, hoja 55;
Carreña, hoja 56; Burón hoja 80; y Potes, hoja 81). Posteriormente, en los años
70 ha habido una nueva edición también escala 1:50.000 y en 1987 se comenzaron
a publicar los mapas escala 1:25.000 de la zona (Sotres, hoja 56-III) estando
actualmente editadas todas las hojas.
En 1964, José Ramón Lueje publica una mapa del
Macizo Occidental sobre una base
topográfica que no resulta muy fiable,
pero que recoge una importante cantidad de topónimos, aunque muchos de estos
topónimos se encuentran castellanizados y varios de ellos no se encuentran bien
localizados.[16]
En
1980, los nombres de lugar
tradicionales del Macizo Oriental,
desplazados por la toponimia de aluvión consecuencia de las explotacines
mineras, son rescatados por José Antonio
Odriozola Calvo, aunque castellanizados.[17]
En 1981, una
obra colectiva sobre los tres
macizos intenta recuperar parte de la toponimia tradicional aunque cometiendo
errores de localización. Los capítulos referentes a la toponimia de
"Naturaleza y vida en los Picos de Europa" fueron redactados por varios autores y de ello resultan numerosas contradicciones.[18]
En
1980, Miguel Angel Adrados y Jerónimo
López publican la primera guía de excursiones y escaladas en los Picos
d'Europa. En 1985, Adrados publica su "Mapa Excursionista del Macizo Central" a 1:25.000 que será
complemento del primer volumen de la segunda edición de la guía,
correspondiente al Macizo Central
(1988). También en 1988, Adrados publica un mapa escala 1:75.000 que comprende
los tres macizos. En 1990, Adrados publica el segundo volumen de la guía,
correspondiente al Cornión, al que acompaña un mapa 1:25.000. A la indudable
calidad de estas obras, se une la inquietud del autor por establecer cierta
crítica y tratar de recuperar algunos
topónimos tradicionales, pero al tomar como base los trabajos de otros como Lueje y Boada incurre en muchos de sus
mismos errores, tratando también de
castellanizar y de hacer primar el criterio de dar como válida la falsa toponimia que más o menos se ha ido
consolidando entre los montañeros; además, resulta chocante su visión
fragmentaria y totalmente errónea de
la cultura asturiana. A su favor, hay que destacar que en el volumen
correspondiente al Cornión (1990) se ve una mayor preocupación por el tema
aunque continúa en cierto modo anclado a los criterios a los que ya hemos
aludido.[19]
LAS ALTERACIONES.
- La
castellanización de los topónimos.
Prácticamente
la totalidad de los autores, bien sea
por desconocimiento o negligencia, bien deliberadamente, han terminado por
sucumbir a la ya aludida tendencia
castellanizante pretendidamente cultista. De ese modo se han venido deformando
sistemáticamente los nombres de lugar
tradicionales y esas adulteraciones ofensivas para la cultura asturiana
se han ido transmitiendo de unas obras a otras
sin ningún sentido crítico. Esta tendencia nació sin duda de unas formas
de pensar que han sido dominantes hasta nuestros días, pero que hoy resultan
trasnochadas.
Boada,
Lueje, Odriozola y otros pueden encuadrarse dentro del grupo de autores que han castellanizado conscientemente los
topónimos (aunque en ocasiones traten de conservar, junto a las alteraciones,
otras formas autóctonas, en una especie de incomprensible simbiosis). Por su
parte, otros autores más recientes (Adrados), a pesar de tratar de establecer
cierta crítica y recuperar así algunos topónimos, al tomar como referencia
básica las obras de los "clásicos" sobre Picos, incurren en muchos de
sus mismos errores, principalmente respecto al tema que nos ocupa, pues parten
de unos planteamientos totalmente erróneos en lo que respecta a la cultura
asturiana.[20]
Este desconocimiento puede dar lugar a confusiones,
como por ejemplo sucede en los
casos de términos derivados del latín "ruber",
rojo: de ese modo se cambia "Robriza" por "Robliza" (
cumbre de El Cornión); "La Robre"
por "La Roble" (mayada de Sotres); o "Cuarrobre" por "Cuarroble".[21]
En los
nombres compuestos, además, se suele añadir la preposición "de", la
cual aparece en bable con mucha menor
frecuencia que en castellano, ya que se pierde en muchos casos de transposición
de nombres a adjetivos, bien cuando indica pertenencia o bien cuando indica
lugar. Ej: "La Vega Urriellu".
- La
"asturianización" de los topónimos.
Aunque en la
mayoría de los casos nacidos de la buena voluntad y como reacción a la opresiva
castellanización, también se encuentran excesos "asturianizantes".
Excesos que, paradójicamente, son igualmente consecuencia de la ignorancia en
lo que respecta a la cultura asturiana.
Solamente el
bable central, salvo excepciones hace el plural femenino en /-es/; tanto el oriente como el
occidente de Asturias hacen los plurales femeninos en /-as/.
Así, tenemos
que en el concejo de Cangues d'Onís se hace el plural femenino en /-es/, salvo
en las zonas más orientales de San Martín, Mestas, Con y Llanu que lo hacen en
/-as/, lo mismo que el concejo de
Onís. Los concejos de Amieva y
Parres pertenecen a la zona de /-es/. Ejemplo:
"Peñes"/"Peñas".
Por otra
parte, en el bable oriental aparece un sonido cuya articulación es velar,
fricativa y sorda, análoga o idéntica a la "j" castellana: la "H." (hache aspirada), que aparece
en posiciones en que el bable central
y occidental presentan "F", como por ejemplo
"biforcu"/"bih.orcu".
Así, tenemos
que a partir de Les Arriondes y hacia
el sur, la frontera lingüística de F/H. coincide con el recorrido del río
Sella y del río Mampodre, afluente del Piloña, para seguir
después por
la línea que separa los concejos de Ponga y Amieva en la zona montañosa del
sur.
Teniendo esto
en cuenta se deduce que los Picos d'Europa se encuentran en el ámbito dominado
por el bable oriental (dominio de F/H.), aunque con la particularidad de que en parte de El Cornión
los plurales femeninos se hacen en /-es/,
al igual que en el bable central (zonas comprendidas en los concejos de
Cangues d'Onís y Amieva).
Este
desconocimiento así como el incorrecto empleo del grafismo "j" para
representar la H. (dos fonemas que no tienen ningún tipo de relación entre
sí) ha conducido a numerosas equivocaciones, como por ejemplo en el caso del "Pozu'l
H.itu" ("H.itu"/"Fitu") que ha sido cambiado por
"Pozu del Xitu"; y además y entre otros, al escribir "jou"
se establece de forma incorrecta el plural como "jous", cuando los
plurales masculinos y neutros en asturiano son en /-os/ (y eso cuando al listo
de turno no le da por decir
"yous"): esto es, sería "h.ou" /"h.oos".[22]
- La
traslación de topónimos a las cumbres.
Los
montañeros, al encontrarse con un notable vacío de nombres en las zonas más
altas y al interesarles sobremanera las
cumbres, además de rellenar los
espacios en blanco de los planos con los más variopintos "topónimos de aluvión", decidieron trasladar los nombres
tradicionales a las zonas más altas a su libre albedrío, creando en ocasiones
un clima de gran confusión y dejando
las zonas más bajas sin sus tradicionales denominaciones. Esto ocurre, por
ejemplo, con el caso de "La Peña'l H.ultayu" (en El
Cornión) que aparece en toda la bibliografía como "El Jultayu". En
realidad "El H.ultayu" se
trata de un h.ogu cercano.[23]
- El
extraño caso de El Picu Urriellu.
Sin duda el
ejemplo más significativo de lo que es la alteración arbitraria de la toponimia
tradicional viene dado por esta montaña, precisamente la más representativa
y famosa de los Picos d'Europa.
Guillermo
Schultz, nominó en su mapa de Asturias
(1855) a esta cumbre como "Naranjo de Bulnes", topónimo que nunca
antes se había escrito y que fue inmediatamente adoptado como expresión
pretendidamente culta frente a la verdadera. También Casiano de Prado (1856) lo
cita como "Naranjo de Bulnes" e incluso se llegó a cartografiar como
"Naranco de Bulnes" (Coello 1861).
Todavía hoy resulta un misterio la razón de esta alteración que ha sido
generalmente asumida, incluso por los autores más modernos (Adrados, 1985) sin
ningún tipo de crítica ni de razón.[24]
La famosa
montaña es El Picu Urriellu en
Bulnes, Camarmeña y Sotres. En Tielve, mayadas de Caneru (Sotres) y
Arnandes (Bulnes), lugares situados al norte y por tanto desde distinta perspectiva,
se la conoce como El Cuetu Urriellu.[25]
De todas
formas, la tonada popular confirma lo dicho:
"¿Por qué me llamáis
Naranjo
si fruta no puedo dar?.
Que me llamen Picu Urriellu
que es mi nombre natural".
LOS NOMBRES GENERICOS DE LAS
DEPRESIONES Y CAVIDADES: PARTICULARIDADES.
- Las
depresiones.
Sin duda uno
de los rasgos más característicos del pasaje típicamente kárstico de los Picos
d'Europa es la gran cantidad de dolinas existentes: depresiones cónicas de
tamaño y forma muy variables, formadas por procesos de disolución o de colapso,
asociados a una posterior excavación glaciar. Estas dolinas son denominadas
como H.oyu/H.oyos (la "F" inicial latina de la
palabra asturiana Foyu < latín "fossam", fosa, hoyo;
evoluciona en el bable oriental a "H."
por razones de índole sustrática), habiendo además muchas variantes del
término, que han sido estudiadas por Ramón Sordo Sotres.[26] Así, tenemos que en Sotres se dice H.ugu/H.ugos; en Tielve H.uacu/H.uacos; en Bulnes y Camarmeña H.ou/H.oos, H.ogu/H.ogos, H.obu/H.obos,
H.oyu/H.oyos; en Peñamellera,
Amieva, Liébana y Valdeón H.oyu/H.oyos; en Cangues d'Onís H.ou/H.oos.
- Las
cavidades.
Por lo que
respecta a las cavidades de desarrollo predominantemente horizontal, existen
multitud de términos para referirse a ellas, atendiendo a su distinta
morfología y tamaño: cován, cuviella, covaxu, cueva, y un
largo etcétera. La mayor parte de estas palabras proceden del hispánico covam y éste, a su vez, del latín "cavum", "cavam".
Las más importantes cavidades que se pueden
encontrar en los Picos d'Europa son, sin embargo, de desarrollo
predominantemente vertical dada la estructura del paquete de caliza. Por ello,
es interesante destacar que con el término pozu/pozos
se denominan en casi toda Asturias (incluyendo Cangues d'Onís, Onís y Amieva) a
las simas y grietas profundas a excepción del resto del oriente asturiano,
donde a este tipo de cavidades se las denomina torca/torcas. También se utiliza el término sil en algún caso concreto,
por ejemplo el "Sil d'Oliseda".
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[1]A pesar de ello, hay algún autor
que se ha preocupado de forma más o menos acertada por tratar de recuperar los
nombres tradicionales. Sin duda destaca
la labor de recopilación sistemática de
la toponimia de los Picos d'Europa
llevada a cabo por Ramón Sordo Sotres, el cual, en 1986, llevaba
recogidos más de siete mil topónimos. Vid. Sordo Sotres, Ramón. (1986).
"Nombres de lugar en los Picos d'Europa", en LLETRES ASTURIANES nº 19. Uviéu-Oviedo. pp. 51-55.
[2]A este respecto, resultan reveladoras algunas de las erróneas opiniones de Miguel Alngel
Adrados:
"En los Picos de Europa, la
denominación de las formas del relieve (picos, collados, hoyos, etc.) presenta,
a menudo, diversas acepciones. Ello es
debido a su situación entre las provincias de León, Asturias y Cantabria, lo
cual supone la influencia de tres dialectos distintos: leonés, bable y
montañés. Se hace difícil por lo tanto llegar a una precisión toponímica, pues se encuentran denominaciones diferentes según la zona o los autores". Vid. Adrados, Miguel
A. y López, Jerónimo (1988)."Los Picos de Europa. Tomo I. Guía del Macizo
Central". Madrid. pp. 41.
"(...) Algunos de estos
nombres pueden estar influenciados por el Bable o el Leonés, pero la mayoría son de origen totalmente
local y poco tienen en común con
estos dos dialectos".
Vid. Adrados, Miguel A. (1990)."El Cornión.
Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp.
12.
[3]En modo alguno ayudan a la
correcta conservación, estudio e interpretación de los topónimos las
elucubraciones seudolingüísticas de algunos autores no expertos en la materia.
Todo lo más incitarán a una mayor confusión y
deformación de los ya maltrechos nombres de lugar. Sirva de ejemplo el
siguiente párrafo:
"Se observa en la toponimia actual del Macizo
Occiedental una cierta deformación derivada probablemente de la rapidez en la
pronunciación. Se han llegado a hacer habituales con el tiempo topónimos de una
sola palabra que posiblemente eran compuestos originalmente (Ej: Cotalba: antes
Cueto Alba, Joulagua: antes Jou del Agua,
Cuarroble: antes Cueva del Roble, Jocabau: antes Jou Cabau, etc)".
Vid. Adrados, Miguel A.(1990). "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occieden- tal de los Picos de
Europa". Uviéu-Oviedo. pp.11.
[4]O con la zona de Pena Ubina.
[5]Tito Livio, cuyos datos están hoy
perdidos pero que fueron utilizados por los dos historiadores principales de
las Guerras Cántabras: Floro (Epitomae historiae romae II, 33-46-60) y Osorio
(Historiarum Adversus paganus, VI, 21);
y también algunos panegiristas y
poetas, como Horacio y Estrabón o algunos autores del Alto Imperio, como
Suetonio y Tácito.
[6]Casiano de Prado, difundió la
errónea creencia de que estas montañas recibían el nombre de Picos d'Europa por
ser sus alturas la primera tierra que se divisaba, sobre la bruma de la costa
del oriente asturiano, desde las naves procedentes de América. Tampoco faltó
quien atribuyó un origen vasco a tal
denominación, como el geógrafo francés Eliseo Reclus. Cabe citar también la
opinión del historiador Claudio Sánchez
Albornoz, que en su obra "El Reino de Asturias" (Uviéu-Oviedo, 1975)
afirma: "Ignoro por qué se llamó Picos de Europa al grande y bellísimo
conjunto de montañas en una de cuyas estribaciones venció Pelayo a los
muslimes. ¿Se me perdonará que hoy, más de doce siglos después de la victoria, me atreva a afirmar que el nombre responde a
una misteriosa realidad histórica?. ¿Se me perdonará que me atreva a vincular
con la historia del Asturorum Regnum
ese topónimo regional con el que bautizamos esa zona en que la tierra,
convulsionada por gigantescos movimientos sísmicos, se alza orgullosa hacia los
cielos?. ¿Se me perdonará que vincule ese nombre con la realidad de que junto a
esos Picos los astures iniciaron nuestra
misión de centinelas de Europa; de esa gran patria de todos los hispanos?".
[7]También La Peñe. Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 51.
8Como "Los Picos de El
Cornión" se conoce en general a las zonas más altas
del macizo, pero ha pasado a identificarse con esa denominación a todo el conjunto.
[9]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit.,
pp.54.
[10]Según Sordo Sotres, "Hay un
paso entre Liébana y Bulnes llamado Los
Urrieles y que todos conocen. Ha de ser un resto de la antigua denominación
su último arrinconamiento". Op. Cit., pp. 54.
[11]Vid. Pidal y Zabala. (1918).
"Picos de Europa", C.A.E., Madrid. pp. 29 y 52.; Villar Ferrán. (1921). "Topografía
médica del Concejo de Cabra- les".
Madrid. pp. 29; Fontan de Négrin. (1907 y 1986). "Aux Picos de Europa ". Toulouse y
Xixón-Gijón. (pp.31 de la edición
facsimilar y 1ª castellana de 1986);
Sordo Sotres, R. Op. Cit. pp. 55.
[12]Vid. Odriozola Calvo, J.A.
(1980). "El Macizo Oriental de los Picos de Europa (Ándara)".
Xixón-Gijón.
[13]En 1845, el geólogo
Casiano de Prado divisa desde la
Peña Corada (al N.E. de León) los
Picos, visitándolos en 1853 en compañía de los también geólogos
franceses Verneuil y Lourière, escalando la Torre Salinas para realizar
las primeras mediciones
geodésicas; esta es la primera
ascensión conocida en los Picos d'Europa.
[14]Vid. Adrados, Miguel A. (1990).
"El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de
Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 11.
[15]Boada, J.Mª. (1935). "El
Macizo Central de los Picos de Europa". Madrid. (2ª Edicición, 1977; 3ª
Edición 1981). Parece ser que Boada se
informó por boca del guía Alfonso
Martínez Pérez, pero no lo detalla. Según Ramón Sordo Sotres "la familia
de Alfonso Martínez no llama a algunos accidentes geográficos de igual modo que
otros nativos de Bulnes o Camarmeña...". Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit.,
pp. 51.
[16]Lueje, J.R. (1964 y 1986). "Picos de Europa,
Mapa del Macizo del Cornión (Parque Nacional de la Montaña de
Covadonga)". Madrid. Según Sordo Sotres, recoge Lueje en este mapa 2.515
topónimos. Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 51.
[17]Odriozola Calvo, J.A. (1980).
"El Macizo Oriental de los Picos de Europa (Ándara)".
Xixón-Gijón.
[18]Varios Autores. (1981).
"Naturaleza y vida en los Picos de Europa". Madrid.
[19]Vid. Adrados, M. A. y López,
Jorónimo. (1988)."Los Picos de Europa. Tomo I. Guía del Macizo
Central". Madrid. 492 pp.;
Adrados, M. A. (1985). "Macizo
Central de los Picos de Europa.
Mapa Excursionista".
E.1:25.000 Uviéu-Oviedo; Adrados, M. A.(1988). "Picos de Europa.
Mapa Excursionista". E.1:75.000. Uviéu-Oviedo.; Adrados, M. A. (1990).
"El Cornión. Mapa-guía del Macizo
Occidental de los Picos de Europa". 80 pp.+ 1 map. 1:25.000.
Uviéu-Oviedo.
[20]Vid. Adrados, M. A. y López,
Jerónimo. (1988). "Los Picos de
Europa.Tomo I. Guía del Macizo Central". Madrid. pp. 41-45.; y Adrados,
M. A. "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de
Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 11-21. Pensamos que no estaría de más el
recordar aquí unas palabras del historiador asturiano José Manuel González:
"Partiendo del falso supuesto de que las formas toponímicas asturianas son
vulgares o plebeyas y, a veces,
sintiendo como vergüenza de emplearlas, las revisten del ropaje de la
fonética castellana, o que tal les parece, para que puedan circular con la
dignidad de que antes, en su creencia, carecían. Mas semejante criterio de
castellanización es absurdo. Los nombres de lugar en su genuina estructura
indígena son como tienen que ser ni distinguidos ni vulgares, ni nobles ni
plebeyos. Obedecen, como los de cualquier parte del mundo, a causas históricas
y, tal como llegaron a nosotros, debemos aceptarlos".
[21]Vid. Adrados, M.A. (1990). "El Cornión. Mapa-guía del Macizo
Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 11.: "...Cuarroble: antes Cueva del Roble...".
[22]Hay muchas variantes de
"Foyu"/"H.oyu" (dolina) en los Picos d'Europa, que han sido
estudiadas por Ramón Sordo Sotres. Vid.
Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 53.
[23]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit.,
pp. 53.
[24]El llamar "Naranjo"
al Picu
Urriellu ha dado origen a las
teorías más estúpidas y menos académicas, como que el nombre se de por el color
anaranjado de la caliza o alguna otra
más ingeniosa, como la recogida por Aurelio de Llano: "Me puse a
investigar entre los habitantes de la comarca el porqué del nombre Naranjo. Y
el vecino de Arenas, Basilio Díaz, de 53 años de edad, me dijo en la majada
de Tordín, a la puerta de la cabaña: "Desde tiempo inmemorial, los
habitantes de Cabrales emigran a Sevilla; yo también lo hice... Se cuenta por allí que un día estaban varios
cabraliegos sentados en el muelle de Sevilla,
comiendo naranjas y les dijo un sevillano: "- En Asturias no habrá
naranjas tan grandes como éstas, ¿verdad?. "A lo cual contestó un
cabraliego de Bulnes: "- En mi pueblo hay un naranjo que durante seis
meses al año da naranjas de cuarenta quintales cada una. "- ¿Qué naranjo
es ése? -preguntó el sevillano. "-El Naranjo de Bulnes. "Al
cabraliego se le ocurrió decir
esto porque en invierno de lo alto
del Picurriellu caen montones de
nieve que marchan rodando en
forma de bolas metiendo un ruido de
todos los diablos; aquello parece
un árbol cuando le tira la fruta el viento. "Y lo que ocurrió
en el muelle con el sevillano y el vecino de Bulnes ha dado lugar a
muchas bromas; después, el cuento corrió por aquí y los que escriben libros, al Picurriellu dieron en llamarle Naranjo;
nosotros nunca le llamamos así.
Además, no sé por qué lo sitúan
en Bulnes estando a cuatro horas de este pueblo". Vid. Llano, Aurelio
de.(1928 y 1977)."Bel- lezas de Asturias, de Oriente a Occidente".
Uviéu-Oviedo.
[25]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp.
54.
[26]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit.,
pp. 53.